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MEJOR QUE CARMEN INVESTIGUE Yuriria Sierra

29 Abril.2016.- Es cuestión de sentido común. Así lo pensó Carmen Moreno, quien es trabajadora de limpieza en un parque de Sevilla, España. Hace unos meses, una mañana fue encontrada una mujer sin vida detrás de una de las bancas del lugar. La policía acudió a recoger el cuerpo y por estudios toxicológicos determinaron que había sido un suicidio, pues hallaron alta ingesta de medicamentos. Sin embargo, a Carmen le pareció pertinente recoger todo lo que se encontraba en la escena del crimen, por lo que en su labor de aseo recogió pañuelos manchados de sangre y una toalla femenina. Al ser fan de la serie CSI: Crime Scene Investigation (protagonizada por un grupo de forenses y criminalistas), recordó que no debe alterarse la evidencia, así que se colocó unas bolsas de plástico en las manos y recogió lo que halló y lo llevó a la policía. Las autoridades hicieron estudios a lo proporcionado por Carmen y encontraron un rastro de sangre distinto al de la víctima, era de un hombre. Al indagar más, supieron que la sangre correspondía al esposo de ésta... y así se logró resolver este caso: aquella mujer no se suicidó, sino que fue violada y asesinada por su cónyuge. La policía ya había cerrado el caso, pero gracias a Carmen y a la evidencia que aportó, el caso pudo ser resuelto.

No es difícil de entender: no comprendemos cómo es que los protocolos de investigación y la observación del debido proceso en México resulten algo tan complicado. O sí, sabemos los porqués. No es que nada de lo que sucede en este rubro nos tome por sorpresa, pero con lo que se ha acumulado en los últimos días tendríamos que ver, al menos, algunas consecuencias.

El miércoles salió Tomás Zerón a “aclarar” los señalamientos que el GIEI hizo sobre su trabajo. Ayer de nuevo salían los expertos a pedir que el titular de la Agencia de Investigación Criminal se haga a un lado de las indagatorias sobre el caso Ayotzinapa, como la última recomendación que hacen previo a que abandonen el país.

Zerón confirmó lo dicho por el GIEI: sí se le tomó una declaración a quien el 28 de octubre lo condujo al Río San Juan. Esto sin la presencia de su abogado, como lo dicta la ley. Sí se pidió hasta ese momento que se resguardara la zona. Sí regresaron a analizar in situ los huesos encontrados y ahí descartaron algunos. Y que, detallito nomás, alguien se equivocó en la rotulación de la evidencia y puso mal la fecha. Siendo él titular de la dependencia más importante en materia de investigación criminal del país, ¿considera eso parte del debido proceso? ¿Considera eso una indagatoria realizada siguiendo tratados internacionales? ¿Le parecen menores estas fallas? ¿Con esas inconsistencias (faltas legales, más bien) seguirá despachando en la AIC? Imaginamos que Zerón espera que nos conformemos con su afirmación de que el video presentado por el GIEI está editado. Para eso se tardó tres días en salir a “aclarar”. Y mal aclaró, pues siguiendo la línea de los expertos, presentó también un video de la diligencia en el Río San Juan, donde dijo estar acompañado por representantes de la ONU. Hasta el nombre de ellos dio. Oh, pero no sólo el propio GIEI (que aseguró que el video truqueado era el presentado por Zerón), sino que la misma ONU salió a desmentirlo y negó que uno o varios de sus representantes hubieran estado presentes en esa diligencia. Detallaron que sí estuvieron en Guerrero ese día, pero en el basurero de Cocula, no en el río. O sea, que no estuvieron con Zerón. ¿De qué se trata, pues? ¿Tardará varios días en decir que sí, pero no?

El contrato de los expertos se acaba. Se van y, aunque apuntaron a las faltas cometidas durante la indagatoria, no lograron resolver el asunto que los trajo aquí. Ni hallaron mejores pistas ni mejores líneas de investigación. El trabajo de Zerón y el del GIEI es lo que ocupa las planas de México y el mundo. La PGR anunció que investigará el actuar de Zerón. Y lo más triste es que el origen de este asunto, los sucesos del 26 de septiembre de 2014, están quedando en el limbo, y nosotros, en la orfandad de justicia. La noche negra de Iguala está llegando a niveles de oscuridad infames, no sólo por las respuestas pendientes, sino por la incapacidad de los involucrados, PGR o GIEI, en dar con ellas. Por eso, al transmitir por Excélsior TV la historia de Sevilla pensé, con socarrona tristeza y amargura, que más nos valdría traer a Carmen Moreno para que investigue.
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